El ajedrez de Messi con el Barcelona: por qué mantiene su silencio y cómo diagrama la próxima jugada


Leo hablará cuando sea necesario definir el partido. Los roles que podrían ocupar Guardiola y Agüero en sus próximos movimientos

El ajedrez de Messi con el Barcelona: por qué mantiene su silencio y cómo diagrama la próxima jugada

Messi define su futuro en el Barcelona (Foto: @leomessi)



Agosto 27, 2020 09:30 hrs.
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Maradona ya hubiera desenfundado su lengua y apuntado para todos lados. Habría buscado desnudar a los dirigentes que lo empujaron a la salida en algún micrófono amigo. Messi –aunque en la última Copa América se detonó cuando arremetió contra la organización– no tiene ese estilo tan compulsivo. La carta de su palabra aún no la usó. Se podía anular él mismo si lo hacía en simultáneo con el burofax con el que avisó su decisión de irse del Barcelona. Leo hablará cuando sea necesario para definir el partido. O la partida. Hay un ajedrez detrás de la ruptura que nadie imaginó. Hoy todo varió. Pese a ese violento cambio de escenario, en el mundo Messi se piensa evitar el escándalo. Romper sin gritos. Que no se transforme en un reality show. Aunque sea un impacto ruidoso notificar así que se va. Llegado el momento que crea indicado, el jugador más importante de la historia del club se comunicará con los hinchas. No hay que olvidarse de que hay mucho en juego como para precipitarse en público. Los abogados vuelan de palo a palo. Nadie quiere pagar los 700 millones de euros que vale la cláusula si no se impone la salida unilateral que pretende Messi. Falta para tener el sello de salida en el pasaporte.

Messi no buscó un frente a frente con los dirigentes. Miró por su teléfono la movilización de hinchas al Camp Nou pidiendo que él se quede y Bartomeu renuncie. El 10 no quiere que se vaya el presidente para quedarse con todo el poder. Aun cuando ya no confía en sus jefes no busca pelear. Aunque no sea fácil, lo moviliza acordar una rápida salida y encontrar un proyecto deportivo para ganar. El ’más que un club’ del Barcelona –por los menos por estas horas– es sólo un slogan. Aspira a limpiar un vestuario que puede estar un poco gastado pero merecía más respeto. Algunos ya habían perdido el derecho a perder, como exigió Michael Jordan en sus últimos días en los Bulls y se hizo masivo en The Last Dance. Barcelona venía de cachetazos dolorosos con Roma, Liverpool y Bayern Munich. Pero nunca Luis Suárez, el tercer goleador histórico del club, puede quedar tan desdibujado como para que lo den de baja por teléfono. Ese manejo de Koeman, el brazo armado del nuevo modelo, también empujó a Messi a romper. Igual, no lo hizo inmediatamente después de reunirse con el holandés. Lo meditó bien puertas adentro. Lo habló con su gente, con su familia. Que haya mucho enojo no significa que sea una calentura de momento. Se han pensado los pasos que se dieron y los que se darán en los próximos días.


Messi no ve una rápida reconstrucción del Barcelona. A los 33 años no tiene demasiado tiempo para la maduración de un proceso. Y Leo quiere ganar la Champions ayer. Por eso en su cabeza está primero el Manchester City. Allí aparece otra situación para manejar estratégicamente. Desde esa lógica es probable que se busque terminar el episodio catalán para recién avanzar en el nuevo club. El DT del equipo inglés es Guardiola. Eso resolvería todo: Pep es el entrenador que más valora Messi. El problema es que Guardiola es Barcelona. En la mirada del hincha podría tomarse como una traición. Es el mismo mensaje que amplifican algunas voces para presionarlos. Ahora, si Leo se retira del Barça y ya libre aparece el City podría maquillarse un poco la jugada. Aun cuando se sepa que la oferta se prepara hace tiempo y el fútbol es un deporte híper profesional. Una chance es jugar allí y terminar en Estados Unidos. Hoy el nexo que quedaría libre de ese dedo acusador es el Kun Agüero, amigo del crack. El rumor fue que Jorge Messi, el padre de Leo, estaba el miércoles en la gris ciudad de Manchester. No apareció ni una foto. Nadie lo vio. Desde su entorno no le dieron identidad. Jorge sólo posteó en su cuenta de Instagram –no la usa mucho– que se había filtrado un audio falso de Leo. ’Es un imitador’, escribió una vez que le ’explotó’ el teléfono.

Aún hay muchas piezas por mover en el tablero. Se debe definir si Messi se hará los estudios del domingo o si la comunicación alcanza para entender que no se presentará más. Esa es otra carta guardada. Nadie sabe qué hará. Más de uno en Barcelona cree que no va con su personalidad plantear una rebelión. No se imagina que tome la postura de Maradona, que anduvo a los tiros mediáticos con más de un presidente. Tampoco la de Ruggeri cuando lo marginaron del Real Madrid. El Cabezón volvió después de ser subcampeón del mundo en Italia 90 y el entrenador, John Toschak, le avisó que iba a traer otro defensor. Entonces él le dijo que le quedaban tres años de contrato y se lo debían pagar. Entonces, Ruggeri iba a las prácticas, se vestía con la ropa de jugador, entraba descalzo, sin remera y se ponía a tomar sol en el medio de la cancha mientras el resto se entrenaba... Messi buscará hacerlo distinto. Hoy están en los extremos pero se puede llegar a poner un número de salida para que el club no pierda tanto. Pueden aparecer jugadores en el medio para llegar a un número que seduzca. Proyectar un partido despedida más adelante para generar recursos y un último encuentro con los hinchas. Una salida elegante si es que existe. Más a lo Messi. Aunque ya alguna vez maradoneó también afuera de la cancha.

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